domingo, 17 de octubre de 2010

El ideal de mujer

***SNN
El ideal de mujer oscila en dos ejes
Todos tienen un tipo de mujer pero en la práctica sus elegidas no siempre coinciden con sus parámetros. ¿Qué son esas cosas que buscan y no encuentran? He aquí solo unas pistas...


Foto: Expreso
A Melisa todo le iba bien en la vida. A sus 20 años creía tener una relación perfecta con Roberto, un maestro de su universidad, de 40 años. Según compañeros de aula, “inteligente y hermosa, como ella no había otra”, no podía ser más completa.


Sin embargo, luego de tres años de relación con Roberto, Melisa descubrió que este le había sido infiel todo el tiempo. Él la había engañado con la peor alumna de la clase, una mujer de “poco intelecto”, pero con un cuerpo digno de una portada en la revista Soho.


Isabella Santo Domingo, la escritora colombiana, sacaría pecho y diría nuevamente: “los caballeros las prefieren brutas”, tal y como lo afirma en su libro, pero en realidad la excusa de Roberto fue: “Necesitaba alguien con quien pudiera sentirme superior”.


Lo cierto es que este tema va mucho más allá del intelecto y el físico. Es verdad que para los hombres, los atributos corporales son indispensables a la hora de escoger una pareja, o al menos eso intentan decir. Como es el caso de Jaime Rondoy, estudiante universitario.


“Caderas anchas, pronunciado busto, sexy de pies a cabeza, así me gustan. Lo demás es secundario”. Pero cuando Rondoy enseña una foto de su novia, presenta a una muchacha que no encajaba exactamente con aquella descripción que él había señalado, “todo hombre quiere a quien no puede tener”, agrega.


Del querer a poseer hay mucha diferencia. “En mi experiencia, la apariencia física juega un rol secundario en esto de los gustos masculinos”, explica Ximena Gallardo, alumna de Psicología de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo.


“Sí, los hombres preferirían tener a una Adriana Lima o a una Brooke Burke de la cual puedan presumir -continúa Gallardo-, pero es inalcanzable y se conforman con lo que tienen a la mano. Ese es el motivo por el que, en mi opinión, es el carácter el que hace la diferencia”, aclara.


Alina Landívar, psicóloga del colegio Claire Bucaram, le da la razón a Gallardo, “la desinhibición es algo clave”. Para ella, la actitud de una mujer hacia un hombre es lo que ellos buscan. “Si le coquetean, sea una mujer desaliñada, él cederá”.


Juan Carlos Merizalde, estudiante de Arquitectura de la Universidad Católica, es el ejemplo del hombre para quien el carácter es fundamental en una relación de pareja. “Dejemos de lado lo físico y carnal”, expresa el estudiante que asegura que dejó a una modelo de una agencia del medio para estar con una chica “más real”.


“Mi anterior pelada era caprichosa, celosa, prepotente y mal genio, ¿cómo aguantar a alguien así? Por más bella y buena que pueda estar, tu dignidad de hombre pesa más”.


“Es más fácil tratar a una mujer frágil que a una bomba sexy”, coincide Geovanni Ampuero, un comerciante señalado por sus vecinos de la Alborada como “mujeriego”.


En su lista de “conquistas” figuran decenas de muchachas, pero ninguna con cualidades de calendario, “es más fácil acercarse a ellas, además de que son más agradables como personas”, explica.


Landívar piensa que el actuar de Ampuero responde a esa necesidad de sentirse superiores que tienen los hombres, “todos quieren ser machos, los que mandan, es algo que se arrastra por la tradición machista”, sustenta.


“Si encontrase a una Nicole Kidman que no me obligue a hacer cosas que no me gusta y me apoye en todo, ¡me caso!”, dice Merizalde. Pero él aún sigue buscándola. No la encuentra “y ni la encontrará. Se quedará soltero y solo”, le responde entre risas Gallardo.
Fuente: EXPRESO

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