sábado, 14 de enero de 2012

Dos ecuatorianos viajaban en el crucero que naufragó en aguas italianas

***SNN


Una imagen del crucero que naufragó
Había 4.299 pasajeros
Una imagen del crucero que naufragó


Dos ecuatorianos viajaban en el crucero que naufragó en aguas de la isla italiana de Giglio, en el que han fallecido al menos tres personas (un peruano y dos franceses) y 14 han resultado heridas, informó la compañía naviera "Costa Cruceros", propietaria del barco. También buscan a 70 viajeros en el marco de las tareas de rescate.


Un peruano, miembro de la tripulación, y dos turistas franceses son las tres personas muertas, cuyos cadáveres han sido recuperado, en el naufragio de este barco.


Varios sobrevivientes evocaron las escenas aterradoras vistas en la película Titanic, pero en este caso hechas realidad, arrastrándose por los pasillos, mientras la nave se inclinaba cada vez más.


Diversos pasajeros se quejaron de que los tripulantes no los habían instruido respecto de cómo salir del barco y que, cuando la emergencia era evidente, tardaron tanto en bajar los botes salvavidas al mar que muchos no pudieron ser separados porque el barco ya estaba muy inclinado.


El ensayo de evacuación en el crucero estaba programado para la tarde del sábado, aunque algunos pasajeros llevaban varios días a bordo.


Unas 50 personas atrapadas en el barco fueron retiradas con helicópteros y otras fueron rescatadas por botes en la zona. Un funcionario dijo que algunos individuos saltaron al mar. Los socorristas de la Guardia Costera continuaban el sábado la búsqueda de sobrevivientes.


“Estuvo muy desorganizado, nuestro ensayo de evacuación estaba previsto para las cinco de la tarde”, dijo la estadounidense Melissa Goduti, de 28 años, quien había subido horas antes al crucero. “Habíamos bromeado: ‘¿Qué tal si algo ocurriera hoy?’”


“¿Han visto ‘Titanic’? Eso era exactamente”, relató Valerie Ananias, de 31 años y profesora en Los Angeles, que viajaba con su hermana y sus padres en el primero de dos cruceros por el Mediterráneo. Todos ellos tenían moretones oscuros en las rodillas por el esfuerzo de pasar de rodillas por pasillos y huecos de escaleras casi verticales para llegar a los botes de rescate.


“Nos arrastramos por un pasillo, en la oscuridad, guiados únicamente por los destellos del chaleco salvavidas”, dijo su madre, Georgia Ananias, de 61 años. “Podíamos oír que se estrellaban platos y trastos; la gente se azotaba en las paredes”.




Fuente: EL DIARIO*

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