lunes, 1 de agosto de 2011

Carlos Bruch: “En El Universo todo era negativo”

***SNN


EL TELÉGRAFO*

Yo sentí que en El Universo había mucho “jefismo”, no por Carlos Pérez, sino por Cortez.


El ex editor de Fotografía de El Universo cuenta sus dos años de trabajo en el periódico guayaquileño, que hoy enfrenta una demanda por injurias interpuesta por el presidente Rafael Correa.


Carlos Bruch publicó días atrás un editorial, que circuló por varios sitios web. Ahí narra una conversación con el director del diario, Carlos Pérez, en el que le aconseja hacer un periodismo menos visceral y de confrontación con el Gobierno.


Para el fotógrafo de origen alemán, la querella presentada por el Primer Mandatario era totalmente previsible debido al rumbo que tomó el matutino.

¿Cómo era su relación con los directivos de El Universo?
Curiosamente con Emilio Palacio no me llevé mal, pero no había mucha relación. Él estaba en Opinión. Yo estaba en la Redacción, pero con quien sí mantuve una relación y no buena es con este señor Cortez (Gustavo, editor general de El Universo), hablando profesionalmente porque yo entiendo que uno no está en un trabajo para caer bien o mal, sino porque yo proponía ideas y nada. Por eso es que yo pongo en mi escrito que él, abiertamente, me indicó que no sabía que estaba haciendo yo ahí. Estaba contratado por un trabajo de Fotografía y a él le molestaba que yo diera ideas y criticara, porque para mí el periodismo es estar en constante revisión con lo que se hace.

¿Por qué cree que Carlos Pérez no acogía su sugerencia de hacer un periodismo menos visceral?
Yo cuando relato, en esa columna, que lo hice en su despacho y menciono que tenía un grado de amistad, yo no lo conocía a él antes más que por el trabajo. Uno por el trabajo también hace amigos, él como director nunca tuvo una injerencia en mi área más que comentarios, yo era encargado de la parte gráfica. Carlos es una persona que deja hacer y eso es bueno.

Lo que aprendí durante mis años de ejercicio profesional es que con el poder tú tienes que estar todo el tiempo en una relación que estés cercano a él, no de su lado, tienes que ser crítico pero no bombardear por sentirte el “medio show”. Esto es algo que yo critico mucho en Latinoamérica, porque se pierde la seriedad. Es decir, si me cae bien, como medio, el presidente de turno, si los dueños del medio tienen algún interés, a veces puede ser simplemente compadrazgo, generalmente son intereses económicos, entonces la línea editorial empieza a volcarse en contra o a favor. Eso no tiene absolutamente nada de malo.


Lo que yo le decía a Carlos es que a parte de eso, tiene que usar metodologías, métodos científicos para investigar. Por ejemplo si tú eres un católico acérrimo y tienes que escribir sobre un culto satánico tienes que ponerte en blanco, olvidarte de tus creencias y empezar a investigar. Tú tienes que darle al lector lo que se viene a llamar en periodismo objetividad, aunque eso es casi imposible porque no somos objetos sino sujetos, pero tienes que trabajar por eso. Y la única manera es con método, no vale eso de que me contaron. Yo le decía a Carlos que deje la opinión. Bueno Emilio Palacio escribe lo que él quiere, pero no centres tu periodismo en eso, porque con esa forma empecé a palpar cosas. Yo llegué a El Universo en marzo de 2007, dos meses después de asumir Rafael Correa el poder y empecé a verlo, a leerlo, a escuchar sus cadenas y luego me tocó viajar a una cumbre.


Yo veía que en El Universo todo era negativo con respecto al Gobierno. En la parte Opinión, me parece que no hay problema. Negativo o positivo, igual la gente se formará su opinión, pero en la parte periodística no puede ser así. Si vas a atacar, entonces ataca con conocimiento, porque si no lo que sucede es que dejas flancos abiertos y se paraba el presidente Correa los sábados, yo escuchaba las cadenas y comprendía que lo que estaba diciendo tenía razón, había un error de consistencia. No siempre era así.


Eso traté de centrar a Carlos porque yo trabajaba en ese periódico. Dejé de trabajar en el periódico no por eso, sino porque sentí que la parte periodística, y si bien Carlos es el director pero está en manos de este señor Cortez, estaba muy floja. No me incentivaba en nada. Cuando vi que este era solo un periódico para reventarse contra el Gobierno, yo dije que no tiene sentido para mí profesionalmente hablando. No significa eso que yo quisiera que todo fuera a favor de Correa. Como te digo no tienes que dejar el sentido crítico, pero hay que saber hacerlo.


Usted se refiere en su carta a personas muy cercanas a él. ¿A quién se refiere?
Yo usé una palabra que en Chile se usa mucho y es “chupamedia”. En este oficio debes ser metido porque no es pecado serlo, porque todo lo que finalmente se publique en eso sí puedes cometer muchos pecados y grandes errores. En el periódico, antes del cierre es válido todo y yo sentí que en El Universo había mucho “jefismo” no por Carlos Pérez, sino por Cortez, a quien no se le discutía.


La discusión era un pecado y yo creo que es todo lo contrario, porque cuando tienes una responsabilidad tan grande debe haber mucha discusión. En El Salvador decimos darse duro, jalarse de los pelos, tienes que escuchar todas las opiniones y tomar una decisión. Yo sentí que ahí no se daba eso y eso me llevó a mí a decirme, luego de los primeros seis meses, que no iba a durar mucho tiempo.


Finalmente, puse mi renuncia cuando cumplí mi palabra, que se la había dado a Carlos Pérez, que eran dos años. Al principio, yo a Carlos Pérez no lo sentía anti-Correa, después cuando ya me fui me di cuenta que él empezó a agarrar una obsesión.

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