sábado, 20 de agosto de 2011

Ecuador busca sus sonidos en los Andes, costas y selva para crear mapa sonoro

***SNN



El registro del patrimonio sonoro empezó desde el 2009.


EFE | EL UNIVERSO | QUITO, Ecuador
Decenas de investigadores y etnomusicólogos están recorriendo los Andes, la costa y la selva ecuatorianos en busca de los "sonidos" musicales del país, con el fin de crear un mapa sonoro que registre su diversidad cultural.


El registro del patrimonio sonoro empezó en 2009 y arrojó un primer informe de sonidos vinculados a la música de esta nación de más de 14 millones de habitantes, señaló a Efe la historiadora Lucía Moscoso.


Además de recoger partituras, datos sobre instrumentos, materiales y personas que mantienen canciones y tradiciones, entre otros, el primer análisis abrió el camino a un estudio más específico en el litoral de Ecuador.


"En el litoral, la riqueza del patrimonio sonoro es impresionante porque se mezcla también con el patrimonio vivo, con las personas que todavía mantienen su música", comentó Moscoso, consultora del Ministerio Coordinador de Patrimonio.


En la costa han constatado que en la música "hay mucha incidencia de los 300 años de producción cacaotera", lo que se manifiesta tanto en las melodías como en instrumentos como el piano, que trajeron de Europa los hacendados millonarios.


"El litoral suena alegre y siempre lleno de anécdotas, siempre recogiendo su identidad y pasado", comentó. En la costa abundan los "amorfinos", que son como poemas cantados e improvisados.


En la costa destaca la música de la población afrodescendiente y también hay ahora influencia de los Andes por la migración.


"También influye la inserción de otros ritmos, como la tecnocumbia. Son ritmos que no se incorporan -se suman-, sino que van como invadiendo el mundo cultural del litoral y se van adoptando fácilmente por la gente especialmente joven", apuntó Moscoso.


En general, "hay muchos géneros. Una diversidad cultural sonora bien importante", indicó al señalar, por otra parte, que en la sierra hay "un patrimonio sonoro de hace siglos, archivos históricos especialmente eclesiásticos y partituras del siglo XVI".


Pese a que la Amazonía ofrece un gran aporte sonoro, con instrumentos y cantos propios vinculados a lo ritual, hay aún un "vacío" de investigación en la zona por la dificultad de acceso y el celo de sus pobladores.


"Se requiere bastante trabajo, hay muchísima riqueza por las nacionalidades, ahí casi no hay documentos, pero hay también patrimonio vivo, instrumentos diferentes, sonidos diferentes", declaró Moscoso.


Para la historiadora, Ecuador "suena diverso" y ello es una prueba de las varias identidades que existen en el país, una muestra de la gran riqueza cultural.


Por ello, en el Ministerio de Patrimonio hay el empeño de registrar todos los elementos para poder desarrollar acciones de recuperación, salvaguarda o protección con el fin de conservar y difundir los sonidos del país.


"No sabíamos a ciencia cierta qué teníamos, no había investigación in situ", señaló Moscoso.


Ahora se pretende que los datos recopilados sirvan como material educativo ligado al avance de la tecnología, que con un clic permite escuchar los sonidos de distintos rincones de esta nación andina.


Para Moscoso, al recibir a los investigadores los pobladores de distintas zonas se enteraron de que eran poseedores de un patrimonio, del que algunos planeaban deshacerse sin conocer su "riqueza" cultural.


"La gente comienza a sentirse orgullosa de lo que tiene y a preservar su patrimonio", dijo Moscoso.


La historiadora comentó que se analizan mecanismos de la Unesco para apoyar a los músicos ancianos, que requieren ayuda económica y formas para asegurar el paso de sus conocimientos a los más jóvenes.



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