jueves, 29 de julio de 2010

No vidente repara bicicletas

***SNN
El Diario / PORTOVIEJO

Para Sandy Iván Vera Cedeño no existen los imposibles y no es para menos, pues a pesar de ser ciego, en el sitio El Tigre de San Plácido, no hay otro mecánico que le haga competencia.

Para su familia, su proeza es comparable a la que en siglos pasados hicieron ciéntificos como Thomas Edison o las de Benjamín Franklin, con la diferencia de que él no puede ver lo que hace pues su ceguera se lo impide.
Sin embargo, quienes sí pueden observar su labor se quedan asombrados con lo que realiza.

Algunos como Alpino Cedeño, quien es su fiel cliente, comenta "es admirable, yo no puedo ni ponerle un perno a mi bicicleta y él ni siquiera necesita que yo le diga el daño que tiene y me la arregla".

Diálogo con El Diario

El martes, tras varios días de planificación el equipo de El Diario se dirigió hasta el sitio El Tigre, ubicado a unos 10 kilómetros de la carretera Portoviejo- Pichincha, ingresando por Chirijo.

En quince días era la segunda vez que ibamos, esta vez lo encontramos. En tono jocoso al llegar al lugar la mujer nos manifestó " Desde temprano se bañó para esperarlos".

En una silla estaba Don Sandy, nos acercamos para saludarle y aunque sus ojos no ven, su semblante denotó alegría al saber que su historia iba a ser publicada en este medio. Empezó narrándonos que en su familia dos son los ciegos, incluido él, otros dos ven con la ayuda de lentes.

Hasta los 12 años fue un niño normal tenía visión como cualquier otro y era el más destacado en la escuela.

Sin embargo, a partir de esa edad, la visión se le fue tornando borrosa, veía sólo sombras, a los 14 años, la situación empeoró por lo que fue operado. Después de esta intervención médica tuvo un desprendimiento de retina que lo dejó ciego para siempre. A pesar de este hecho, Sandy Vera no se acongojó "Dios nos quita algunas cosas y nos da otras, a mí me quitó la visión, pero me dio otros dones que pocos pueden tener" dijo.

Y fue así como empezó, sus padres Juventino Vera y Libertad Cedeño, comentan que desde pequeño su hijo era creativo, habilidad que desarrolló al no poder ver. "Él creaba maquetas, y poco a poco fue aprendiendo a reparar bicicletas, sin necesidad de que alguien le ayude, ha creado otras herramientas, además es eléctricista, en el baño de su casa instaló el sistema de desague, además hizo su propia estantería, comentó su madre, quien expresa "mi hijo hace las cosas mejor que cualquier persona normal".

En esa zona rural de San Plácido Sandy Vera es el mecánico más solicitado por su habilidad para detectar daños en este tipo de medios de movilizacion, incluso ya está aprendiendo a hacer lo mismo con motocicletas, afirma su familia.
Llama la atención que haya construido e inventado una doble bicicleta en la que se moviliza con su familia.

La destreza con la que encuentra el desperfecto sin que nadie le ayude es un hecho que asombra a propios y extraños.

La progenitora de Vera cree que se trata de algo divino, que es Dios quien permite a su hijo hacer lo que una persona con dos ojos "buenos" haría. Para Sandy este órgano de la vista no es necesario, la oscuridad la convirtió en luz interna, sus manos son sus ojos, "hay cosas que los ciegos ven y que los normales no podrían.

En su familia no es el único, su hermana Marlene, también es no vidente, ella es muy solicitada por los dulces que prepara, además de ser una excelente ama de casa y madre de familia. Otros dos consanguíneos ven con la ayuda de lentes.

Este mecánico es padre de un niño y una niña, a ellos los denomina "la luz de mis ojos". Su esposa Fátima Párraga, es su compañera desde hace 6 años, él sonriendo dice que ella lo conquistó. Sandy Vera no ve, pero para su familia es todo un artista, un inventor con gran talento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario