lunes, 26 de julio de 2010

Extranjeros llevan droga a la Bocana

***SNN
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En el corazón de Ecuador. El río Quinindé, que cruza Bocana del Búa, desemboca en el Océano Pacífico. Foto: EL COMERCIO
Reportaje lunes 26/07/2010 La puerta principal de la casa está abierta. En la pared de la entrada cuelga un cuadro grande con la imagen de Ernesto ‘Che’ Guevara. En el fondo, en la sala, se avista un televisor plasma de 42 pulgadas.

“Esa es una de las casas de seguridad de Olidem Solarte, jefe del Frente 48 de las FARC”, dice un agente de Inteligencia del Ejército ecuatoriano, encargado de vigilarla, en la frontera norte. “Tenemos información de que la ocupa por temporadas, pero es difícil determinar cuándo”.

HOJA DE VIDA Ólidem Solarte
Su alias es ‘Óliver’. Nació en Mocoa, Putumayo, el 5 de febrero de 1971. Mide 1,85 m. Es jefe financiero del Frente 48 de las FARC.
En Colombia afronta cuatro procesos judiciales (uno por homicidio y tres por terrorismo). En todos tiene orden de prisión.

Según FF.AA., en Ecuador tiene una camioneta 4x4 gris, tres motocicletas y tres volquetes amarillos, que laboran en Sucumbíos.

El inmueble de ladrillo es de una planta. Tiene vidrios polarizados y se construyó en la orilla del río San Miguel, en Puerto Nuevo (Ecuador). En la otra ribera está Colombia. Por el San Miguel pasan a altas velocidades lanchas con potentes motores fuera de borda. Según el Ejército, por ese río -que en su mitad sur pertenece a Ecuador- las FARC trafican droga.

“Cerca a la casa de Solarte, siempre hay una embarcación para escapar. Nos han dicho que incluso utiliza máscaras, como las de los actores, para no ser reconocido”, refiere un oficial ecuatoriano.

Según Inteligencia, Solarte sería el encargado de manejar el comercio de las drogas y llevar esos réditos para la logística del Bloque Sur de las FARC, el contingente más grande de la guerrilla.

Ingresó a la subversión en 1995, a la comisión de logística de la Compañía “Hermes González”. Pero escaló de forma acelerada. “Solarte, el gestor del crecimiento explosivo de las plantaciones de coca en el departamento colombiano de Putumayo”.

En el 2000, en Putumayo -limítrofe con Ecuador y Perú- habían 66 000 hectáreas de hoja de coca (40% del total de cultivos ilícitos en Colombia). En el 2004, la producción en esa zona representaba apenas el 5% de cultivos ilegales del vecino país, pero en el 2006 volvió a subir al 37%. En el 2009 bajó al 8%, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).

Inteligencia agrega que Solarte ha tejido en Ecuador una red de colaboradores para traficar la coca que se cosecha en Putumayo y Nariño, Colombia. Según la Unodc, en el 2009 Nariño y Guaviare fueron los departamentos con mayor cantidad de cultivos de coca en Colombia con el 36%.

Solarte tendría influencia (con milicianos infiltrados como José C., Freddy C., Gonzalo R., Patricio L., Vinicio L., Gilma M. y Wílmer P., ) en poblaciones fronterizas como Puerto Nuevo, General Farfán, Barranca Bermeja, etc.

“Solarte tiene un ejército de sicarios para proteger el sistema de tráfico de armas y droga”. En Puerto Nuevo lo conocen y lo temen. “Quienes no siguen sus órdenes son obligados a salir del territorio o son ejecutados”, dice Luis (nombre protegido), poblador de ese caserío.

Según Inteligencia, Solarte es una pieza clave en el sur de Colombia para el tráfico de drogas a través de Ecuador. Esa ruta se inicia en Sucumbíos. Las FF.AA. han identificado 10 corredores del tráfico de drogas desde el límite. Seis de ellos son fluviales, en los sectores Bermeja, Puerto Nuevo, Gabarra de Canta Gallo, Cuembí, Restrepo y Puerto El Carmen.

Cuatro más son terrestres: vías que inician en Bermeja, Puerto Nuevo, El Palmar y Puerto El Carmen. Los traficantes utilizan la infraestructura vial que une a Sucumbíos con la Sierra para avanzar a un sitio considerado estratégico: la zona comprendida entre Santo Domingo de los Tsáchilas, Esmeraldas, Los Ríos y Manabí.

“Solarte tiene centros de operaciones en esas provincias del país”. A través de ríos y rutas poco transitadas de esa región, la droga es transportada a las costas para enviarla por mar al mercado internacional: México y EE.UU.

La Comisión de la Verdad de Angostura determinó que el colombiano utilizó el alias de ‘Casimiro’ cuando vivió en los límites entre Esmeraldas y Manabí. Supuestamente ocupó la hacienda del ex embajador de Ecuador en Venezuela, René Vargas Pazzos, en la Bocana del Búa.

El diplomático negó toda relación con las FARC. Su hija, Alexandra Vargas, asegura que ella administró la hacienda cuando la habría ocupado Casimiro. “Me mostró una cédula ecuatoriana, pero si no era su verdadero nombre, cómo iba a saberlo”.

Solarte también fue fotografiado junto a Jefferson Ostaiza, en una hacienda ganadera. Por la vegetación que se muestra, Inteligencia estima que estaban en Ecuador. Ostaiza se encuentra prófugo, por el juicio que se abrió en su contra dentro del caso Huracán de la Frontera (hallazgo de 4,7 toneladas de cocaína en Campanita, Esmeraldas, en el límite con Nariño).

Cerca del mediodía el calor es intenso y, aunque la geografía se asemeja a Puerto Nuevo, no se divisan lanchas con motores fuera de borda en el río Quinindé, el caudal cruza la Bocana del Búa.

José R., habitante de la Bocana, refiere que las “personas armadas que mataban a campesinos se retiraron”. Marco P., otro lugareño, dice que la retirada de 15 hombres armados se dio luego del 1 de marzo del 2008, cuando Colombia bombardeó Angostura y falleció Raúl Reyes, líder de las FARC.

Este año, los extraños volvieron a la Bocana. Los campesinos dicen que extranjeros venden droga “en pequeñas cantidades”.

El vicepresidente del Comité Promejoras de San Juan del Búa, Almirante Zambrano, remitió un pedido al Comando de Policía de Manabí, para que montara un puesto de vigilancia fijo.

Su zona pertenece a Manabí, mientras que San Francisco del Búa corresponde a Esmeraldas. En este último sector hay tres policías, pero no tienen influencia sobre sus vecinos. Jacinto González es el sargento del puesto en San Francisco. Refiere que hace 10 días los agentes cruzaron el puente de madera, llegaron a San Juan del Búa y detuvieron a un extranjero, quien “por venta de droga armó un escándalo en la calle”.

La Policía considera que esos extranjeros son un riesgo, aunque ahora no actúan abiertamente como lo hacían los 15 armados al mando de Solarte. A ese grupo se atribuye la muerte de al menos nueve campesinos de la Bocana.

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