jueves, 10 de septiembre de 2015

Informal agredído por dos policías metropolitanos de Guayaqui no podrá trabajar por 20 días

***SNN




José Salazar acudió al Cabildo a reclamar por el ataque que recibió por parte de los metropolitanos. Foto: William Orellana / El Telégrafo
José Salazar acudió al Cabildo a reclamar por el ataque que recibió por parte de los metropolitanos. Foto: William Orellana / El Telégrafo

Con dos tapas de acero, dos policías metropolitanos de Guayaquil rompen la cabeza a un vendedor ambulante.

El Alcalde Jaime Nebot bajó por una puerta lejos de la protesta que realizaron ayer vendedores de helados de la ciudad, para rechazar el ataque a uno de informales.

A una periodista que lo vio y que le preguntó qué hará con la supuesta agresión la recriminó: “¡No me ve que estoy hablando por teléfono!”. Tras colgar solo dijo:  “Bien ha dicho usted, supuesta. Espero que hasta las 14:00 de hoy (ayer) el señor general Marco Cuvero me informe lo acontecido. Si hay motivos para sanción, habrá sanción”.

Entonces se subió a un carro y también, como la camioneta municipal, se marchó rápidamente.

La tarde del martes no fue igual para José Salazar Oleas. Eran las 16:00 y las calles de Guayaquil comenzaban a quedarse desoladas. El cotidiano ajetreo desaparecía al comenzar el partido de fútbol de Ecuador vs Honduras.  

Salazar Oleas, heladero artesanal de 35 años, aprendió que cuando juega la selección de fútbol no es bueno andar con su carreta por las calles vacías. Es mejor “guardarse”, explica el hombre con 15 años de experiencia en un oficio que heredó de sus padres. 

Es más, a las 17:00, luego de su diario recorrido por el sur y el suburbio porteño, el griterío de la afición lo sedujo en la intersección de Franco Dávila y Lorenzo de Garaicoa. Por ello el comerciante estacionó su carro  junto a un poste y se paró frente a un televisor, a pocos metros de su casa. Cerca también estaba el garaje donde paga $1 al día para que le guarden el vehículo-frigorífico.  

El martes se tornó aún más inusual para José, de baja estatura, cuando dos policías metropolitanos, que iban en la camioneta del Municipio, disco 567, se bajaron y corrieron hacia él.

Él escuchó un “¡corre, que te van a decomisar”, recuerda con un tono de voz casi inaudible y un vendaje blanco que le cubre media cabeza.

Los elementos de la guardia del Cabildo -cuenta- le dijeron que le incautarían todo porque estaba reportado (como violador de las ordenanzas municipales).

José se agarró del carro y empezó a forcejear con los metropolitanos “grandotes”, describe. Entonces uno  tomó las dos pesadas tapas de acero del coche ambulante -que sirven para cubrir el producto- y lo golpeó 4 veces en la cabeza.

Luego, así como llegaron, los municipales huyeron con las cubiertas, cuyos costos ascienden a $50, y se embarcaron en la camioneta donde había dos metropolitanos más.  

El resultado del golpe, según el reporte médico, es un traumatismo craneoencefálico con herida en la región parietal.  A este padre de familia de una niña, le suturaron 16 puntos en la cabeza y no podrá trabajar por 20 días. Se quedará sin los $ 25 diarios que obtenía.


La protesta de los heladeros

La Asociación de Vendedores de Helados del Ecuador, en solidaridad con José, protestó ayer frente al Municipio de Guayaquil para exigir al alcalde Jaime Nebot Saadi que pare las agresiones que se siguen cometiendo contra los ambulantes.

“Queremos justicia”, “Ya basta de abusos de estos señores metropolitanos”, “Edúquelos para que respeten los derechos humanos” y “Basta de tener a su mando a esta clase de gente”, fueron algunas de las leyendas que se observaron en las pancartas de cartulina que mostraron parte de los 70 agremiados.  

A las 09:00 llegaron para pedir una audiencia con la autoridad para que responda por los daños (desde hace 4 años -dicen- solicitan una cita sin obtener resultados). Los transeúntes se acercaban atraídos por las decenas de cámaras y por las personas que gritaban consignas contra Nebot frente al Palacio. 

Luego de leer los rótulos,  acostumbrados a ese tipo de hechos, se retiraban y expresaban desencantados: “¡Ah! es contra los ‘robaburros’”.

A las 09:30, ante los reclamos, salió el secretario municipal, Vicente Taiano, para “enterarse” del problema, cuya denuncia en la Fiscalía ya se había hecho pública en los noticieros de la mañana.    

El funcionario se acercó a un debilitado José para pedirle, frente a la prensa, que ingrese a dialogar. El maltrecho heladero bajó una hora después sin ser atendido. 

Le indicaron que deje sus datos y que lo llamarían. Sus colegas siguieron reclamando, mientras que desde los balcones un fotógrafo municipal escondido registró los rostros de los manifestantes. José ya no aguantó y tuvo que ser llevado a una ambulancia  que andaba por el lugar. 


Datos

El 21  enero de 2015, la comerciante María Quinde fue maltratada por policías municipales. Varios elementos la trasladaron en el balde de una camioneta con la mano atrapada en el vidrio de una de las puertas. También le quitaron las botellas de agua que vendía en las calles.   

El 9 de diciembre de 2011, un fotógrafo de la oficina regional de un diario quiteño resultó golpeado por varios metropolitanos. El fotoperiodista desarrollaba una cobertura de las ventas navideñas en Guayaquil cuando lo insultaron y lo atacaron.   

El 4 de diciembre de 2013, un grupo de jóvenes que realizaba un flashmob, al pie de la Gobernación del Guayas, fue agredido por los uniformados municipales. Los mencionados guardias reprimieron, con toletes y gases, a quienes realizaban una parodia al alcalde Jaime Nebot Saadi. (I)


Fuente: EL TELÉGRAFO


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